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Mostrando entradas de noviembre, 2024

“Doña LUCY FERnandez VII”

 “Doña LUCY FERnandez” (Capítulo VII: Trapitos al sol) Ella no necesita, que nadie le saque sus trapitos al sol, ellas los tiende, como quien exhibe un trofeo en una vitrina… Ahora que doña Lucy, había cambiados del luto riguroso, al rojo glamoroso, las murmuraciones no se hicieron de esperar. Las farisas murmuraban entre ella, en sus reuniones de caridad, cuando en verdad eran reuniones de chismorreos, que por fin le habían salido los cuernos a esa carita de monja, que el rojo era el color del demonio, el que despierta las pasiones más obscuras y calenturas. Los hombres por el contrario se deleitaban la vista, viéndola pasar como un Ferrari por la autopista… Los patojos seguían espiándola por la rendija, cuando se bañaba con el agua calentada por el sol y luego dejaba sus trapitos colgando. Ah! Si ella supiera lo que sus trapitos colgados provocan, como esas eyaculaciones precoces, en los patojos, cuando se masturban. Ella los colgaba con tal discreción, pero causaban total conmoc...

“Doña LUCY FERnandez VI”

 “Doña LUCY FERnandez” (Capítulo VI: A la de rojo) Después de haber guardado un riguroso luto, por más del tiempo prescrito, doña Lucy un día decidió no solo cambiar su vestimenta, sino también de actitud… Harta de escuchar las murmuraciones de la gente; de las envidias de las puritanas que siempre están con ganas y de los hombres, que con sus ademanes de machos, terminan borrachos y puros mamarachos.  Salió de su habitación con pleno permiso de su conciencia, al encuentro con la vida, que se puede dar, en una calle en una avenida. Los hombres no dejaban de mirarla y desearla, casados y solteros todos querían participar del matadero;no pocas mujeres la miraban con desprecio, por el aprecio que le daban a la belleza, belleza que no poseían y que a veces es esquiva. Los patojos con las hormonas alborotadas, experimentando erecciones, que de involuntarias pasaban a ser necesarias, la miraban con la franqueza de la inocencia que aún no perdían; no faltaba alguna pervertida por la ...

“Doña LUCY FERnandez” capítulo V

 “Doña LUCY FERnandez V” Al caer la noche, como un reproche de su soledad, encendía las velas, de ese pequeño altar, donde junto a la imagen del santo de su devoción, estaba la de su difunto marido, que ojalá el cielo haya querido, esté gozando de la vida eterna, ya que aquí su vida había sido corta. Doña Lucy extrañaba a morir, su compañía y esas noches de pasión, que ha su marido le habían costado la vida, mientras ella sin quererlo se consumía a fuego lento, como se consume la juventud.   Aunque la criticaban, su mayor virtud era mantenerse casta, aunque su reputación la vendían en una canasta, porque no falta macho que tomado y envalentonado, no sugiriera que había tenía una aventura con ella y las mujeres que envidiaban su belleza, se tragaban aquellas falsas historia como cerveza, amargas para el paladar, pero que alivian esa sed, de murmuración. Lo cierto era que doña Lucy, seguía siendo la encarnación del demonio para sus detractores , así como el purgatorio y el infie...